En nuestra primera visita a Bilbao me documenté, además de cuales eran los mejores restaurantes de la zona centro para comer y cenar, sobre cuales eran los mejores sitios para tomarse un café en Bilbao, disfrutar de un desayuno en condiciones o hacer una parada a media tarde para reponer fuerzas de la larga caminata que nos íbamos a dar.

Entre otras cosas y como la apasionada de los dulces que soy, apunte varios lugares a los que acudir en busca de mis preciados tesoros culinarios: la pastelería artesana Arrese (En la Calle Gran Vía Diego López de Haro número 24) donde venden desde hace muchos años las mejores palmeras de chocolate de todo Bilbao, Farggi (En la Calle Ercilla número 29), una nueva cadena de heladerías-cafeterías donde se pueden degustar los gofres más ricos de la zona, o un café bakery llamado Wiché (En la Plaza del Ensanche número 9) en el que preparan los más suculentos crepes de la zona centro de Bilbao.

En los dos días que estuvimos allí pudimos dar fe de que efectivamente, las recomendaciones que nos habían dado eran muy ciertas. Las de la pastelería Arrese, eran las palmeras de chocolate más deliciosas que habíamos probado en la vida y los gofres de Farggi (tanto los de chocolate como los solos) estaban para chuparse los dedos y volver a repetir una y otra vez.

Pero lo que más destacaría del viaje sin duda alguna es el lugar a donde fuimos a desayunar el último día, el café bakery Wiché. Como su propio nombre indica, es una cafetería con repostería casera al más puro estilo parisino situado en un lugar privilegiado en el centro de la ciudad.

Según entras por la puerta puedes apreciar su decoración cuidada y original, en colores pastel y con papel pintado en la pared que le da un toque muy chic, como si estuvieras tomando un croissant en el propio centro de Paris.

Repostería en Wiché

El sentido del olfato y de la vista se agudizan con los olores y la presencia de la más cuidada selección de tartas, además de toda su bollería artesanal, pastas, rosquillas, crepes y un sin fin de dulces maravillosos.

Creo que pude contar más de 12 tartas de diferentes sabores y texturas expuestas en su escaparate para que te quedes encandilado con ellas antes de entrar por la puerta.

Rico café en Bilbao

Como no podía ser de otra manera, nos dispusimos diligentemente a probar, por lo menos una pequeña parte de todo lo que nuestros ojos alcanzaban a ver.

Entre las opciones que teníamos para desayunar se encontraban varios tipos de cafés: espreso, café latte, capuchino, orígenes, mocca…, una gran variedad de infusiones (Te dargee Ling, Te verde piña colada, Roiboos mango…) y diferentes tipos de desayunos a petición del consumidor compuestos por café o infusión, una pieza de bollería, tarta, pan con jamón o pintxo y un zumo de naranja recién exprimido.

Pero al pasar de página nos topamos con el “mundo dulce”: un montón de tartas, tortitas y crepes de varios tipos, yogures caseros elaborados con leche de oveja con varios toppings y varias bebidas: smoothies, chocolates, frappés y batidos naturales de todos los sabores.

Después de mucho pensar, nos decidimos por un desayuno completo con café con leche, crepes de manzana y chocolate y un zumo de naranja natural. Solo os diré una cosa, fue el mejor crepe dulce que había probado en la vida, y encima se veía como lo preparaban en el acto.

En su cuidada carta pudimos ver que no solo disponían de productos dulces, también había un hueco para el “mundo salado”. Crepes salados, panwichés y sandwichés (bacón, vegetal, pollo, ibéricos…), focaccias, omelettes, tostas ibéricas, croissant vegetal, e incluso ensaladas variadas elaboradas con los mejores ingredientes.

Pero no acaba ahí todo, también disponen de su propio horno al descubierto en el que elaboran varios tipos de panes para disfrutar ahí en el momento o llevártelo a casa.

Y eso fue lo que hicimos, no con los panes sino con las tartas, como todavía no habíamos podido comer ninguna, nos llevamos un pedazo generoso de varias de ellas para disfrutarlas tranquilamente en casa. La de queso estaba deliciosa, la de brownie exquisita, pero la que nos conquisto por encima de las demás fue la de chocolate y naranja. Y eso que a mi las mezclas de chocolate con frutas no me suelen gustar nada, pero esta no se que tenia, que me encanto.
El único pero que le pondría es que no hay servicio de mesa, tienes que ir a buscar tú las cosas a la barra, pero está a dos pasos lo cual no supone ningún problema.

Estamos deseando volver a Bilbao solo para poder ir al Wiché y probar todas sus variedades.